lunes, 8 de octubre de 2012

Andrés Molina Enríquez. Abogado y precursor de la reforma agraria de México.

Nació en Jilotepec, el 30 de noviembre de 1868.
Terminó su bachillerato en el Instituto Literario de Toluca, pasó a la Ciudad de México a estudiar la carrera de leyes. Fue condiscípulo de Jesús Urueta y de Francisco Olaguíbel, con quienes se inició como editorialista  en el Siglo XIX. Interrumpidos sus estudios, pudo concluirlos en el Instituto del Estado.
Fue notario de Jilotepec y Sultepec. En 1896 fue llamado por el gobernmador Villada para hacerse cargo de la Dirección de Fomento. Más tarde ocupó la Oficialía Mayor de la Secretaría de Gobierno y fue juez de letras en Tlalnepantla, donde conoció a Luis Cabrera, con quien abrió un despacho en la ciudad de México.
Convencido de que el principal problema del país era el agrario, escribió los estudios: El evangelio de una reforma, La cuestión del día: la agricultura nacional y Los grandes problemas nacionales; autor también de La Reforma y Juárez. Se le nombró profesor de etnología aborigen del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía.
El 25 de agosto de 1911 se lanzó a la lucha armada proclamando el Plan de Texcoco, manifiesto en contra del latifundio y a favor del reparto de tierras. Fue aprehendido y pasó dos años en la cárcel.
Se considera fundamental su aportación al artículo 27, ya que este ordenamiento legal recoge muchas de sus ideas y análisis del problema agrario. Contribuyó también a la formulación de las Leyes de Agua de Chihuahua y Nuevo León y a la federal del mismo ramo. Se dice que influyó en Luis Cabrera para la elaboración de la Ley del 6 de enero de 1915. Su última obra fue La Revolución Agraria en México.
 Murió el 1 de agosto de 1940 en la Ciudad de Toluca, donde pasó sus últimos años.

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